Emilio Pucci nació en el seno de una de las familias nobles más antiguas de Florencia a principios del siglo XX. Con poco más de 20 años tuvo una participación activa en la Segunda Guerra Mundial como piloto de borbarderos en la Fuerza Aérea Italia y como confidente de la hija mayor de Mussolini, Edda.
Fue torturado por la Gestapo y posteriormente huyó a Suiza hasta el fin de la guerra. Allí es donde comenzó su carrera como diseñador. Por su conocimiento de los tejidos elásticos, diseñó la equipación para un equipo de esquí. Y posteriormente, en el año 1949, una línea completa de trajes de baño.
En la década de los ´50 le llegó el reconocimiento internacional y actrices como Sofia Loren o personalidades como Jackie Kennedy empezaron a usar sus trajes. Desde ese momento, hasta nuestros días, la lista de celebrities no ha hecho más que alargarse con nombres como los de Madonna, Gwyneth Paltrow, Diane Kruger, Miley Cyrus, Penélope Cruz, Kylie Minogue o la Princesa Mette-Marit de Noruega.
Pero sin lugar a dudas, uno de los hechos más curiosos sobre uno de sus diseños, es que la famosisíma Marilyn Monroe fue enterrada con un vestido suyo en color verde agua.
Después de la muerte del diseñador, en el año 1992, ha sido su hija, Laudomia Pucci, la que ha continuado al frente de la firma y el gran legado que dejó su padre.
En el año 2000, Pucci pasa a formar parte del conglomerado de firmas de lujo de LVMH. Desde ese momento han pasado por la cartera de Directores Creativos de la firma nombres como el de Christian Lacroix, Julio Espada o Matthew Williamson.
En la actualidad, es el diseñador noruego Peter Dundas el que está a los mandos de la prestigiosa firma italiana, aportando su particular versión de la moda e insuflando un aire más joven, sensual y sofisticado a la marca; pero que, a su vez, casan perfectamente con el "old-glamour" que siempre ha caracterizado a Pucci.
Fotos ImageCollect




















